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La Nación

Una playlist de música para aprender mejor

Jueves, 14 de Septiembre de 2017, 00:26

¿Qué escuchás en tu celular? ¿Tenés una playlist o preferís la radio? ¿Influye la música que oímos en lo que estamos pensando o en nuestra forma de ser? Si bien nuestra experiencia nos permite deducir una respuesta -por ejemplo, elegimos escuchar canciones tristes cuando nos peleamos con nuestra pareja-, los patrones que compartimos como humanos sorprenden. Elegir entre Metallica o Queen es hacerlo entre una forma u otra de procesar la información en nuestros cerebros. Para profundizar en esto, la Universidad de Oxford realizó una investigación que relaciona los gustos musicales, la personalidad y las emociones.

Los resultados revelan algunas tendencias. Quienes prefieren enfocarse en los sentimientos de los otros, es decir, los que son más empáticos, eligen música más calmada, sensual, contemporánea, que incluya cuerdas. Las personas más analíticas o sistemáticas, aquellas a quienes les gusta analizar patrones o reglas, prefieren las que tiene elementos intensos, sonidos profundos de bajo y guitarra eléctrica. Aunque los gustos musicales varían, según los investigadores, los tipos de pensamiento predicen los estilos de música.

Hace pocas semanas se estrenó la última película de Christopher Nolan, Dunkirk (en el país se llama Dunkerque) y si bien durante los primeros 30 minutos los diálogos son mínimos, el espectador se siente dentro de la narrativa y tenso ¿Cómo es posible esto? El compositor Hans Zimmer, que trabajó con Nolan en otras películas, diseñó una pieza musical maestra para crear una sensación de intensidad creciente que construye el relato. Para ello utilizó el tono Shepard, que obtiene su nombre del científico cognitivo que descubrió la clave para transportarnos sin palabras a un universo único a través de la música.

Comprender nuestras predilecciones musicales y cómo pueden influenciarnos, aumenta nuestros niveles de empatía y pensamiento analítico. El psicólogo Howard Gardner menciona la importancia de considerar la inteligencia musical como aquella que compone las que aplicamos diariamente y también como la que puede estar vinculada en forma directa al pensamiento lógico-matemático y al creativo a la vez. A pesar de que su teoría es amada y odiada a la vez, sienta un precedente para entender al intelecto como algo más allá de lo que miden los test de coeficiente intelectual.

Considerar que el espacio para desarrollar esta inteligencia se limita a la clase de música es dejar de lado la unión que existe con otro tipo de conocimiento, como la matemática o prácticas del lenguaje, entre otras. Cada uno puede acercarse a un conocimiento o predisponerse a comprender una temática a partir de una canción o una pieza musical, que además puede ser un contenido en sí mismo. Por ejemplo, desglosar y analizar desde su letra, sus tonos o contexto la canción The Wall, de Pink Floyd, puede transformarse en material de creación en Historia. Y la tecnología como los celulares y los simuladores gratuitos se convierten en aliados para visualizar estos conocimientos. Estos últimos acercan la posibilidad única de entender una representación del sonido visual, sus influencias e incluso manipularla tan solo acercando el cursor en la pantalla, se acabaron las lecturas de pentagramas y notas musicales solo para entendidos.

¿Escuchar música mientras estudiamos? La investigación de Oxford concluye que la mayor emisión de ondas Alfa vinculada a música suave y tranquila produce un estado de concentración relajado que permite aprender a mayor velocidad, con menos tensiones y con mayor retención de la información en la memoria. No tenemos que retar a los jóvenes con auriculares puestos mientras hacen la tarea, sino preguntarles qué están escuchando y en todo caso sugerirles una playlist.

Sin embargo, limitar esta capacidad al aprendizaje escolar es dejar de lado la posibilidad que esto brinda para el aprendizaje de toda la vida, de ese del cual somos responsables cuando viajamos en colectivo o a la hora de salir a correr. Cada vez que seleccionamos una canción en nuestro Spotify deberíamos empezar a preguntarnos, ¿cómo es la playlist de nuestro aprendizaje? ¿cómo queremos sentirnos o procesar información?


Fuente: http://www.lanacion.com.ar/